SPAC ATTACK



Hace ya más de cuarenta años que Namco lanzaba un videojuego en el que una figura amarilla trataba de comerse todas las fichas de un escenario oscuro huyendo de unos fantasmas que le complicaban la existencia. Se traba de Pac-man.


En los mercados, hoy en día, también tenemos un escenario algo oscuro y volátil que puede hacer que las empresas que quieren salir a bolsa se lo piensen dos veces ante la amenaza de fantasmas como la pandemia del Covid-19, aunque en los últimos tiempos ha aparecido un jugador que, igual que hiciera aquel comecocos de los 80s, luche contra esta situación. Hablamos de las SPACs.


Una SPAC (Special Purpose Acquisition Company) es una compañía sin actividad comercial que obtiene financiación saliendo a cotizar al mercado con el objetivo de utilizar el dinero para adquirir otra compañía ya existente. Es decir, una empresa que sale a bolsa con el único objetivo de adquirir una participación en una compañía no cotizada, de tal manera que la segunda termine siendo una compañía cotizada en el parqué sin pasar por el proceso clásico de salida a bolsa u OPV.


Este vehículo no es nuevo para el mercado, lleva varias décadas existiendo y aunque su uso era poco frecuente, en el último año se ha producido una oleada de SPACs en la que cerca de ciento cincuenta SPACs han levantado más de cincuenta mil millones en el mercado.


El auge de este tipo de vehículo se debe principalmente a la agilidad que existe en mercados como el americano para sacar compañías de este estilo a bolsa, unida al gran apetito del público por compañías de sectores como el tecnológico, sus principales objetivos de compra, y el recelo de algunas compañías a enfrentarse al largo y tedioso proceso de salida a bolsa tradicional a la vez que consiguen obtener un precio más justo en su valoración.


Las SPACs, también conocidas como blank check companies, debido a que suponen una especie de cheque en blanco para que su responsable o sponsor cuente con autonomía total para seleccionar un objetivo, disponen de hasta dos años para ejecutar su adquisición. En caso de no concretarse, deben devolver el dinero a los inversores. La mayoría de estos sponsors son grandes gestores de hedge funds, private equity e inversores de venture capital que quieren sacar a bolsa alguna de sus participadas o que disponen del suficiente conocimiento y de las conexiones adecuadas (deal flow) para saber a qué clase de compañía acercarse.


Normalmente las compañías que se venden están participadas a su vez por fondos de private equity o venture capital, así que es una salida natural para ellos sin tener que pasar por todo el proceso de OPV y obteniendo un mejor precio en muchas ocasiones recientes.




Uno de los inversores más activos utilizando este método es Chamath Palihapitiya (CEO de Social Capital y ex directivo de Facebook) y exitoso inversor de capital riesgo. Os recomendamos leer sus siempre interesantes cartas donde refleja muy bien las oportunidades dentro del sector tecnológico.


Uno de sus deals más recientes es la compra de Opendoor, una compañía de venta de inmuebles on-line, a través de una SPAC (como siempre publicitada a bombo y platillo en CNBC). Pero sin duda uno de sus grandes aciertos ha sido la compra de Virgin Galactic ($SPCE).


Compró el 49% de la compañía por ochocientos millones a Richard Branson utilizando, de nuevo una SPAC, incluyendo cien millones de dólares a título personal y situándose como Presidente de la compañía. La empresa tuvo un rally frenético a principios de año llegando a valer ocho mil millones de dólares, si bien actualmente cotiza en cinco mil. Nada mal para una compañía que ingresa entre tres y cinco millones de dólares. Chamath continúa en posesión de un 4.3% de la compañía.



La tendencia en este mercado parece que va a continuar. Todavía se desconoce el objetivo de la SPAC lanzada por el prestigioso gestor de fondos Bill Ackman hace unos meses con un tamaño cercano a los cuatro mil millones de dólares. Desde entonces, se ha especulado con la posibilidad de que fuese a través de este vehículo a través del cual se produjese el esperadísimo salto al parqué de AirBnb, si bien es cierto que la compañía habría rechazado finalmente esta aproximación. AirBnb encajaba perfectamente en el perfil de compañía que el propio Ackman ha comentado que está buscando, unicornios (empresas de más de mil millones de valoración), maduros y respaldados por fondos de capital riesgo.


Quién sabe, quizá pronto veamos alguna influencer española saliendo a cotizar a través de una SPAC, aunque de momento algunas como Chiara Ferragni parecen decantarse por la OPV tradicional.




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