Sé la burbuja




Hace poco escribíamos sobre las posibilidades de iniciar una carrera en el sector financiero en España y de las escasas probabilidades de asistir a un cambio estructural que permitiera la incorporación de jóvenes al sector, una ola que le devolviese el esplendor y las oportunidades de antaño.


Pues bien, quizá estemos ante una y no nos hayamos dado cuenta. Quizá la hayamos obviado, considerándola una burbuja pasajera. Pero está aquí y ha venido para quedarse. Y es el ESG (Environmental, Social and Governance).



Vaya por delante que numerosas veces me he pronunciado como detractor de la corriente de la inversión socialmente responsable, sostenible, o como la quieras llamar. Siempre me ha parecido una burbuja y sigo considerando que es una de las últimas fronteras donde las gestoras activas pueden defenderse frente a la competencia de la gestión pasiva y mantener sus márgenes. Atrás quedan intentos como el de los hedge funds de principios de siglo o el más reciente con estrategias de smart beta que han pasado sin pena ni gloria. Pero la línea que separa una burbuja de un cambio de paradigma a veces es muy difusa, y sólo se ve mirando hacia atrás. Hindsight bias. Que se lo digan a los gestores que aun hoy siguen sin querer invertir en Amazon.


"La línea que separa una burbuja de un cambio de paradigma a veces es muy difusa, y sólo se ve mirando hacia atrás"

Esta vez, la principal diferencia radica en la cantidad de regulación que está aprobada y en desarrollo alrededor de los criterios ESG en las inversiones. La consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) promovidos por la ONU, directivas como la Shareholder Right Directive II (SRD II), que el BCE haya comenzado a aceptar green bonds como colateral en sus operaciones, y un largo -larguísimo- etcétera, muestran que la industria de la gestión de activos podría pronto no entenderse sin la inversión sostenible. Será un estándar. Obligatorio. No hay más.

Es relevante el hecho de que la inversión sostenible bien entendida no se basa únicamente en la exclusión de industrias que por su actividad son contaminantes o no cumplen ciertos criterios éticos. Va más allá, va a la integración de este tipo de factores a todos los niveles. Cuando analicemos una empresa, deberemos tener en cuenta el impacto sobre los beneficios futuros de los distintos factores ESG y determinar cuál es la mejor manera de hacerlo, introducirlo en los modelos y comunicarlo a nuestros clientes. Aplica tanto a la gestión de renta variable, como de renta fija, la selección de fondos e incluso a las propias compañías, desde el punto de vista de negocio y desde el de la relación con inversores. Hasta gestoras como Bestinver han anunciado rencientemente que se unen al movimiento.


Aquí es donde surge la oportunidad. ¿Por qué?


Porque a día de hoy, en general, nadie sabe muy bien en qué consiste la inversión socialmente responsable. El sector no está preparado. Se habla mucho y en realidad se hace muy poco. Esta gran cantidad de requerimientos regulatorios y comerciales se va a tener que cubrir de alguna manera. Y no es nada fácil. Es algo similar, aunque seguramente en menor escala, a la explosión del empleo en las áreas de riesgos después de la caída de Lehman Brothers. Hace un par de meses me comentaba una amiga headhunter que les estaba resultando imposible encontrar un perfil de analista de ESG para una compañía relevante del IBEX 35. No encontraban a nadie que de verdad supiera sobre el tema. También en LinkedIn, esa red social del demonio de la que hablaremos en otra ocasión, se empiezan a ver ofertas de empleo relacionadas con el tema, como esta de Analista de ESG en el Banco Santander.


"A día de hoy, en general, nadie sabe muy bien en qué consiste la inversión socialmente responsable"

Ante esto, si estuviera tratando de acceder a un empleo en el sector de la gestión de activos, trataría de especializarme en este campo. Hay varias titulaciones que pueden servirte para tener el sello de aprobación, como la promovida por CFA Institute o la promovida por EFFAS. Aunque aun no hay un estándar definido como puede ser el CFA en el resto del sector, estudiando cualquiera de los dos temarios vas a tener una perspectiva más amplia sobre ESG de la que tenga la mayoría de la industria. También puedes dedicarte a echarle un ojo a las metodologías de las casas líderes en ratings ESG como Sustainalytics o MSCI. Todo esto te servirá para darte cuenta de que es mucho más profundo de lo que parece desde fuera. El trabajo, bien hecho, se asemeja y complementa mucho al del analista de renta variable o al analista de crédito tradicional. También va de conocer los sectores, evaluar al management, estimar flujos de caja, hacer proyecciones y calcular tasas de descuento. No es abrazar árboles, vender todas las posiciones de los fondos de azValor o seguir a Greta Thunberg. Puede ser tu pasaporte de entrada a la gestión.


Bruce Lee animaba en su día a ser como el agua. Hoy quizá deberíamos recomendar ser la burbuja.


Sé la burbuja, my friend.



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