La regla número 1 de Wall Street



Como ya le explicase Mark Hanna, el personaje interpretado por Matthew Mcconaughey a Jordan Belfort en la inolvidable escena del restaurante en el Lobo de Wall Street: "Es la regla número uno de Wall Street. No importa que seas Warren Buffett o Jimmy Buffett, nadie sabe si una acción va a subir, bajar, mantenerse en rango o a moverse en círculos".


No sé si es la regla número uno, pues casi hay tantas reglas-número-uno como días en el calendario y hasta ahora habría jurado que era "no perder dinero" o "no luchar contra la Fed" o "la tendencia es tu amiga", pero es una regla que considero fundamental para cualquier inversor, especialmente si es un inversor particular que no va a dedicar ocho horas al día a seguir los mercados. Nadie sabe nada.


Aunque refiriéndose al negocio del brokerage, de intermediación en la compra/venta de acciones, podemos sacar la misma conclusión si lo llevamos al mundo de la inversión en general. Existe toda una enorme industria a nivel global que se fundamenta en asesorar a todo tipo de inversores, desde el particular más pequeño al institucional más grande, sobre qué clase de activo mantener en cartera, cuál va a ser la acción que más suba el próximo mes o si los índices están describiendo una figura técnica conocida como "el transportista de agua" que marca inequívocamente que se aproxima una corrección del 50%.


Ya sea con argumentos fundamentales o técnicos, todos estos análisis comparten, al menos, una similitud. Pretenden hacer ver a quien los recibe que el autor sabe con algún grado de certeza lo que va a ocurrir en el mercado. Esto no es culpa de nadie, o quizá sea culpa de todos, no lo tengo claro. Lo que sí tengo claro es que tratan siempre de cubrir una necesidad real del cliente. La necesidad humana de creer en una historia.

Ya sea con argumentos fundamentales o técnicos, todos estos análisis comparten, al menos, una similitud. Pretenden hacer ver a quien los recibe que el autor sabe con algún grado de certeza lo que va a ocurrir en el mercado.

El ser humano necesita historias. Siempre lo ha hecho y siempre lo hará. Nuestra sociedad completa está basada en historias. Las religiones son historias, las naciones son historias, las empresas son historias. Hasta el dinero es una historia. Las historias son lo que hace al ser humano capaz de colaborar a largo plazo, una de las diferencias fundamentales con el resto de seres vivos tal y como aprendimos en Sapiens. Al final, (casi) todo en la vida va de contar historias, y más vale que las cuentes bien.


Por esto, cuando acudes a pedir asesoramiento financiero, la propuesta tiende a estar basada en la capacidad de la entidad para proteger tus ahorros y navegar con éxito la volatilidad de los mercados. Es la historia que necesitabas. "Estos tíos saben". Es necesario vender que sabes lo que va a pasar, aunque no lo sepas. Porque en la puerta de al lado se lo van a hacer creer. El dilema del prisionero. Habrán salido en la prensa económica pronosticando que el Ibex cerrará por fin el año por encima de los 11.000 puntos. "Este es el año de la bolsa española". Una propuesta honesta y que consista básicamente en una cartera correctamente diversificada, que se adapta a tus objetivos financieros, a tus necesidades de liquidez, a tu horizonte temporal y a tus sesgos cognitivos y emocionales, que te va a dejar dormir por las noches y probablemente sea lo más eficiente a largo plazo, pero será más difícil que la compres. Igual que todos llevamos dentro un entrenador de fútbol, también tenemos un gestor de inversiones. Nos hemos creído que hay quien puede predecir los movimientos del mercado de manera consistente en el tiempo. Tú particularmente no, que eres un matao, pero tu gestor sí, que para eso le pagas. Como cuando tus familiares te piden consejos sobre si comprar Telefónica, o Tesla, o Bitcoin."Tú de esto sabrás, que te dedicas a ello". Por eso no hablo de mercados con la familia.

Debemos saber lo que esperar de un asesor financiero, y este debe sde consciente y honesto con lo que puede aportar. Ahí estará el valor del asesoramiento en un mundo cada vez más pasivo y de menores comisiones. No tratar de buscar una aguja en un pajar, la acción o fondo que destaque, sino carteras bien construidas, a tu medida, que seas capaz de mantener a largo plazo. Y que sea tu apoyo en los momentos de flaqueza, cuando quieras abandonar el plan, que no te deje perderte la subida después del Covid, que no te deje comprar Gowex. Aunque sea contándote la historia que necesites oír.

1,377 vistas0 comentarios