Contra las SICAV

En los tiempos en los que vivimos, no tiene sentido que se siga discriminando al inversor en función de su patrimonio. Necesitamos medidas de incentivo del ahorro a corto plazo y un mejor acceso a los mejores vehículos de inversión.


Existe la tendencia a cargar contra el régimen fiscal de vehículos como las SICAV con el pretexto de que pagan unos impuestos muy bajos, favoreciendo a eso que llaman "los ricos". Esto es una falacia refutada tantas y tantas veces que no merece la pena emplear demasiado tiempo en hablar sobre ello. Long things short: cualquier persona puede disfrutar del mismo régimen fiscal invirtiendo a través de fondos de inversión.


Pero vayamos más allá de lo fiscal. Sí es cierto que existe diferencia entre la inversión a través de fondos y a través de SICAV. No es lo mismo. Deberíamos ir hacia un modelo de diferimiento fiscal que englobe todas las clases de activo, todos los vehículos y para todos los bolsillos. SICAV para todos.


Una SICAV puede invertir en cualquier clase de activo (acciones, bonos, fondos de renta fija, fondos de renta variable, activos alternativos...) tributando al 1% en caso de que se realicen plusvalías siempre y cuando no se reembolsen participaciones, en cuyo caso tributarían igual que cualquier persona física que tuviese plusvalías en sus activos (bonos, acciones, fondos de inversión...). Esto no supone prácticamente ninguna ventaja a nivel fiscal respecto de la inversión a través de fondos de inversión gracias a la figura del traspaso fiscal exento que existe en este ámbito. El traspaso fiscal exento es una anomalía en sí mismo. No tiene el más mínimo sentido que se aplique exclusivamente a los fondos de inversión, tratando otros activos como la inversión directa en renta variable de manera diferente. Ejemplo: Si inviertes en acciones de Telefónica y decides venderlas con plusvalías (¿te imaginas?), tributas por las plusvalías en ese mismo momento. Pero si decides salir de un fondo que ha invertido en Telefónica con el mismo resultado, puedes traspasarlo a cualquier otro fondo y diferir la tributación por las plusvalías todo el tiempo que consideres necesario. Uno no puede evitar pensar que tiene cierto tufo a proteccionismo a favor del sector bancario, dominante de la gestión de fondos de inversión en España. Explica también que hoy por hoy el mercado de ETF esté menos desarrollado que en otras partes del mundo.


Por otro lado, es un argumento más para evitar intentar ganarse la vida con el trading. La diferencia en el poder de la capitalización compuesta entre la inversión en acciones y en fondos con diferimiento fiscal no sólo es grande, sino que se acentúa a medida que crecen las rentabilidades, el plazo de la inversión y el tipo impositivo. Disminuye el tamaño de la bola de nieve.


Se podrá argumentar que las SICAV son instituciones de inversión colectiva, pero la realidad es que en muchos casos pertenecen únicamente a una persona o a un grupo reducido de personas. Para llegar a los 100 partícipes que requiere la legislación, se tiende a utilizar los conocidos como mariachis, o inversores meramente testimoniales. De hecho, se estima que el 75% de las SICAV tendría problemas para continuar su actividad si se controlase que la propiedad recae efectivamente en inversores reales. La única barrera para poder constituir la SICAV es, por tanto, el patrimonio, lo que nos lleva a distinguir entre inversores de primera e inversores de segunda. Es necesario igualar las condiciones de juego.


A través del vehículo, el inversor tiene la ventaja de poder decidir o influir en las clases de activo y valores en las que se invierte, algo que el minorista no puede hacer más que a través de los fondos de inversión si quiere optar a una fiscalidad eficiente.


A la vista de esto, cabe preguntarse por qué no ir hacia un modelo en el que se permitan realizar aportaciones a cuentas destinadas al ahorro a largo plazo o a la jubilación, tal y como ocurre en países como EE.UU con opciones como las cuentas IRA (Individual Retirement Account) o los planes empresariales 401(k). Un modelo similar permitiría que la desgravación de la que se benefician las aportaciones a planes de pensiones pudiera ser también accesible para otros tipos de vehículos, más rentables y más eficientes que estos, aunque suponga volver a toparnos con el poder del sector bancario español. En definitiva, fomentar el ahorro a través de una fiscalidad favorable, el acceso a los mejores productos posibles y una mayor competencia en el sector de la gestión de activos. ¡Hágase!




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