CFA: no lo hagas por las letras

En esta ocasión tratamos un tema interesante para estudiantes que quieran dedicarse a las finanzas o para profesionales que buscan dar un salto laboral y se estén planteando apuntarse al CFA. La certificación CFA esta cada vez más de moda y esta vez veremos el punto de vista de un Charterholder.



Echando la vista atrás después de haber superado los tres exámenes de la certificación CFA hay algunas ideas que me gustaría compartir con aquellos que o bien se estén planteando ponerse con ello o ya estén inmersos en este fregado y que se resumen en el que he elegido como título para este artículo: “No lo hagas por las letras”.

Existe cierta obsesión dentro del sector financiero por tener esas tres letras en tu nombre de LinkedIn, tu tarjeta de visita, la firma de tu correo electrónico o hasta en el letrero de tu buzón de casa. Es el signaling definitivo. Una búsqueda de diferenciación en un sector muy competitivo y cada vez más cualificado donde además la oferta es muy escasa. La sensación de que llegar hasta allí te abrirá las puertas de ese otro nivel laboral y que las ofertas te habrán ido lloviendo a medida que avanzabas en el camino. (Spoiler: eso no siempre pasa).

Existe cierta obsesión dentro del sector financiero por tener esas tres letras en tu nombre de LinkedIn, tu tarjeta de visita, la firma de tu correo electrónico o hasta en el letrero de tu buzón de casa. Es el signaling definitivo.

Debes saber que todo el proceso es un ejercicio bestial de eso que ahora llaman “delayed gratification”. Un mínimo de dos años y medio en los que pasas cerca de seis meses estudiando, para después enfrentarte a un examen de seis horas del que no puedes salir hasta que no pasa hasta el último de los minutos y del que no sabrás el resultado hasta semanas después.



Ni siquiera una vez aprobados los tres niveles puedes darte por satisfecho, aún tendrás que demostrar al menos cuatro años de experiencia en el sector. Habrás tenido, además, que haber mantenido el compromiso necesario durante tanto tiempo estudiando temas complejos a los que posiblemente nunca les encuentres utilidad, sacrificando viajes y cenas con tu pareja y tus amigos. Dificilísimo si tu único objetivo es aprobar y figurar como charterholder. Diría hasta que no merece la pena.

Conclusión

Hay que tener las cosas claras, ser consciente de que estar preparando los exámenes o haberlos aprobado todos no garantiza nada. Puede terminar siendo frustrante. No eres especial por haber conseguido las letras. Quizá te abra algunas puertas, pero en las entrevistas te van a seguir machacando a preguntas que esperan que respondas a la perfección. “Eres CFA, esto lo tienes que saber”. Tendrás que ser capaz de dar el golpe encima de la mesa, demostrar que no sólo memorizaste sino que aprendiste. Porque se trata de eso. La práctica puede terminar siendo más importante que la teoría. No puedes quedarte en los libros, si demuestras que además estás aplicándolo en la vida real tendrás mucho ganado.


Mucho ánimo, y a por ello. Si tienes cualquier duda, déjanos un comentario y estaremos encantados de ayudarte.


3,253 vistas3 comentarios